La azada supuestamente empleada para enterrar a la bebé de Vícar reveló ADN de la acusada

Publicado: 07/11/2023
Reveló la existencia de ADN de la mujer en uno de sus extremos mientras que en otro de ellos contenía restos biológicos de la presunta propietaria
La azada que supuestamente se empleó para enterrar a la bebé a las puertas del domicilio de su madre, acusada de asesinar a la neonata instantes después de dar a luz en su domicilio de Vícar (Almería) en marzo de 2020, reveló la existencia de ADN de la mujer en uno de sus extremos mientras que en otro de ellos contenía restos biológicos de la presunta propietaria de la herramienta, de cuya vivienda fue recuperada.

Así lo han revelado durante su declaración en la Audiencia Provincial de Almería los agentes de la Guardia Civil que se encargaron de realizar la inspección ocular del cortijo en el que tuvieron lugar los hechos y sus alrededores así como de la recogida de evidencias que fueron trasladadas al Instituto de Medicina Legal (IML) donde se practicó la autopsia de la recién nacida, que conforme a todos los testimonios estaba "bien formada".

En su condición de testigo-peritos, los agentes han explicado ante los miembros del tribunal con jurado que se aplicaron hisopos a tres zonas distintas de la azada tras su recuperación, toda vez que no se tomaron huellas de la misma ya que, en base a su naturaleza "porosa e irregular", no habría aportado información válida.

En este sentido, han detallado a preguntas de la acusación particular ejercida por el letrado Manuel Blázquez, en representación del padre de la neonata, que las muestras revelaron presencia de ADN de la acusada "en la parte inferior" del objeto así como ADN de la dueña de la vivienda de la que fue recuperada la herramienta, la supuesta propietaria de la azada.

Los agentes localizaron la herramienta en un domicilio situado "a unos metros de la casa" y no en el cortijo de la acusada, que estaba precintado a su llegada, en base a las indicaciones que aparecía en las diligencias policiales redactadas con anterioridad por los primeros agentes que acudieron a la casa una vez que los hechos fueron denunciados. Estos expusieron la posible existencia de la azada en base a las declaraciones vecinales.

No obstante, no han podido precisar si la presunta dueña de la herramienta, en el momento de la entrega a los agentes, dijo que se la había prestado a la acusada o no. Cabe recordar que la acusación particular sostiene que la acusada acudió a algunos de sus vecinos para pedir una azada con la excusa de plantar una parra frente a la vivienda; una postura que la defensa ejercida por el abogado Alejandro Jiménez rechaza al entender que, tras el parto, la acusada se habría desvanecido y habría estado impedida para ello.

De otro lado y en base a su recogida de pruebas, los agentes han relatado que la vivienda en la que la mujer habría dado a luz mostraba "bastante suciedad" y "restos de sangre" en diferentes puntos entre el dormitorio y el baño.

Asimismo, han detallado que el sudario que se trasladó a la sala de autopsias, además del cuerpo de la bebé, contenía "un par de pañuelos" con sangre y "una camiseta de color rojo unida a la placenta y al cordón", que se encontraba anudado en una de las mangas al cordón. Igualmente, el propio cordón umbilical presentaba también varios nudos sobre sí mismo.

LAS VECINAS SOSPECHARON QUE ESTABA ENTERRADA

Los primeros agentes que actuaron en la zona han indicado que, a su llegada al lugar de los hechos, fueron las propias vecinas quienes explicaron que la acusada, que se enfrenta a una pena de prisión permanente revisable por estos hechos, había estado embarazada en días anteriores y ya no lo estaba, sin que supieran el paradero del bebé.

En esta línea, la misma vecina señalada por la defensa como la persona que ayudó a la acusada en el alumbramiento y que es "conocida por actuaciones anteriores" por la Guardia Civil, según han indicado ellos mismos, fue la que comunicó sus sospechas de que la recién nacida pudiera estar enterrada en las inmediaciones de la casa. También ha sido identificada como la persona que encontró la placenta en la balsa de riego situada a unos "tres o cuatro minutos andando" de la casa, que era empleada como vertedero.

En las primeras pesquisas en la vivienda, los agentes han detallado que la acusada habría negado haber estado embarazada. "Solo decía que no", han aseverado en base a su actuación, que continuaron con la exploración de los alrededores hasta que encontraron, junto al acceso al domicilio, "dos bidones grandes azules de agua" con "tierra removida de poco tiempo" debajo y un "sarmiento plantado de pocos días".

Tras vaciar uno de los bidones para moverlo, los agentes excavaron con sus dedos sobre la arena hasta que dieron con un trapo y visualizaron la cabeza y hombros del bebé, por lo que lo taparon nuevamente para preservar la escena hasta la llegada de la Policía Judicial, que se encargó de extraer sus restos mortales.

En cuanto a la recuperación de la placenta que fue arrojada a la balsa empleada como vertedero, los agentes han reconocido que era difícil hallarla a simple vista, si bien había sido localizada por la vecina señalada por la defensa, que llegó a ella porque "estaban buscando por la zona" los restos del bebé sin dar más detalles de cómo habían realizado el hallazgo.

El juicio va a continuar este miércoles con la declaración de las vecinas que participaron en la búsqueda del bebé y, en su caso conforme el avance de los interrogatorios, con la práctica de la prueba forense y documental.
 

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