Salir al fresco con la Unesco

Publicado: 23/07/2021
Autor

Pedro García Vázquez

Pedro García es periodista. Director de Informativos de 7 Televisión y Publicaciones del Sur

Absit Invidia

Con la esperanza de ser entendido por lo que pone, y por lo que no. Eso sí, sin ánimo de ofender ni en castellano, ni en latín

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Salir al fresco debe ser declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad
No, no. La idea, como tantas otras, no es mía. Al menos que yo sepa, el copyright es de Noelia, peluquera a la que -por motivos obvios- no doy negocio pero sí presto la atención que merece nuestra amistad. Salir al fresco debe ser declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, Noe dixit. Y tiene más razón que una santa. En Andalucía es salir al fresco, en otras comunidades salir a la fresca. Cualquier denominación vale para ensalzar esta bendita costumbre, esta puesta en común que fomenta el contacto entre los vecinos y vecinas, resultando un buen antídoto para la soledad. Incluso, según algunos psicólogos, hablamos de algo beneficioso para la salud ya que puede aliviar la depresión o la ansiedad.

Eso sí, nadie puede negar el punto de cotilleo en esas reuniones con sillita a la puerta de la casa para evitar la alta temperatura interior. La información es poder. Es mejor estar. Como te ausentes de esas puestas en común, ya te puedes ir preparando. Y si transitas por la zona dentro del horizonte visual de esa sentada, entonces el interés por lo ajeno llega a su máxima expresión.



La Unesco, por tanto, no puede vivir al margen de esta realidad. Sentarse al fresco ante la casapuerta (Cádiz merece el Congreso Internacional de la Lengua Española en 2025) debe ser declarado, junto a las tapas, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad ya que bajo esa denominación se incluyen “aquellas prácticas y expresiones vivas heredadas de nuestros antepasados y transmitidas a nuestros descendientes, como tradiciones orales, artes escénicas, rituales, actos festivos...”. Sentarse al fresco combina beneficios para la salud y un caudal de información que ya quisieran las redes sociales.

Así pues, la Unesco no debería dudar de los palpables merecimientos de la tradición en cuestión y hacer caso a Noe, pero de inmediato. Eso sí, habría que ir creando un Newtral para verificar datos y contrastar sobre lo que allí se habla. Las fake news no nacieron con twitter o facebook. No. Los bulos se remontan tanto como esas reuniones outdoor, tanto como el pensamiento crítico que también se asoma al fresco ante las casas andaluzas. Una sabiduría popular digna de tener en cuenta.

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